Almejeros del Pacífico


Nunca hubiera imaginado que una playa a la que principalmente van a parar extranjeros para surfear o desconectar del mundo, se fuera uno a encontrar a una familia de recolectores de almejas. Lo más racional es pensar que éstos deberían tener otro tipo de hábitat entre embarcaciones pesqueras y no entre tablas de surf. La explicación para esta combinación la tiene un mar, el Pacífico, que en esta zona es nervioso y azorado para el amante de este deporte y a la vez creador de grandes mareas que expulsan hacia la orilla los pequeños moluscos. Ahí se da una extraña mezcla entre la necesidad del pescador para sobrevivir de la naturaleza y el reto del surfista al enfrentarse a ella.

La playa en cuestión es llamada Hermosa y está situada al sureste de la ciudad de San Juan del Sur en Nicaragua, escondida entre una densa vegetación y caracterizada por tener una larga costa de arena fina en la que apenas hay toallas o sombrillas, pero si millares de cangrejos diminutos que han llegado aquí lanzados por el oleaje.

Excepto para los habituales amantes de las mareas, la playa es recóndita, lo que la convierte en silenciosa y misteriosa a la vez. Invita a descubrir sus alrededores y perderse por cualquier sendero. En un paseo por ella, y sin irme muy lejos de la “zona cómoda”, pude conocer de cerca la tarea de toda una familia dedicada exclusivamente a desenterrar almejas de la arena para luego venderlas. Para llegar a ellas, los almejeros escarban en la tierra con machetes y cuchillos, pues las almejas viven enterradas a una profundidad de unos 5 centímetros y, algunas veces pueden llegar a esconderse a unos 30 centímetros por debajo de la arena. Su forma de vida hace que se alimenten de plancton y otros vegetales. Crecen en función de su vida, de la zona donde se encuentran, de las veces que se han reproducido, de las temperaturas del agua…

Es de destacar que la vida de los pescadores a lo largo de la costa del Pacífico es poco conocida y mayormente ignorada por los gobiernos y los demás ciudadanos de los países de América Latina. Los pescadores tienen poco dinero y sólo pueden cubrir sus necesidades mínimas, incluyendo una alimentación escasa. Su forma de vida es primitiva en muchos casos, viviendo en chozos con los mínimos recursos y teniendo como alimento su misma fuente de ingresos.

En la familia de Pablo, todos arriman el hombro para salir adelante. Su trabajo es sacrificado y la recompensa en pequeña. Dedican horas y horas bajo el sol haciendo el mismo proceso: hundir la hoja de metal sobre la tierra y levantar ésta con suavidad, tratando de palpar el caparazón del molusco sin romperlo. Una y otra vez. Diez, quince, cien, mil veces, durante largas jornadas hasta que consiguen llenar los cubos y las botellas de plástico que utilizan como recipiente temporal de almejas. Una vez que han recolectado lo suficiente, Pablo se encarga de llevar toda la producción a la ciudad de San Juan de Sur, a unos 15 kilómetros por carreteras mal asfaltadas y caminos interrumpidos por el curso de algún riachuelo. En el mercado le pagarán 8 C$ (aproximadamente 0,3$) por cada kilo de almejas, lo que supone tener que llevar al menos 9 kilos para poder recibir apenas 3$. Se me hace un nudo en el estómago al pensar que toda la familia debe comer con esa escasa y ridícula cantidad.

“Como el colectar conchas produce poco dinero, ellos no pueden permitirse el lujo de comer pollo más de una vez a la semana, y menos aún carne de puerco o de res.  Hasta el arroz, debido a su precio, se come limitadamente. Los pescadores reciben poca información acerca de qué es una nutrición adecuada. El nivel de vida de los recolectores de conchas es de extrema pobreza la cual es posible que se acentúe en los años venideros debido a un aumento de la natalidad con niveles mayores de supervivencia, y a un aumento en la tasa de explotación de los recursos.” *

 

*Vida de los Pescadores Costeros del Pacífico desde México a Perú y su Dependencia de la Recolecta de Conchas (Anadara spp.), Almejas (Polymesoda spp.), Ostiones (Crassostrea spp., Ostreola spp.), Camarones (Penaeus spp.), Cangrejos (Callinectes spp.), y la Pesca de Peces de Escama en Los Manglares The Fishermen’s Lives in Pacific Coast Villages from Mexico to Peru, Supported by Landings of Mangrove Cockles (Anadara spp.), Clams (Polymesoda spp.), Oysters (Crassostrea spp., Ostreola spp.), Shrimp (Penaeus spp.), Crabs (Callinectes spp.), and Finfish by Clyde L. MacKenzie, Jr., and René J. Buesa.